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sábado, 13 de junio de 2020

LOS MILAGROS DE DIOS, LLEGAN A TU VIDA CUANDO CREES Y TIENES FE...


Dios siempre está cerca, al alcance de nuestras oraciones, para ayudar a los 
que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza.
Bendito aquel que en Dios confía y por Él se guía. Será bendecido él y su 
familia.
Y Jesús le dijo: "vete tu fe te ha salvado y enseguida recobró la vista, y 
seguía a Jesús en el camino" (Marcos 10-52). Hoy y en breve quiero 
hablarte de este hombre ciego llamado Bartimeo, el cual tuvo encuentro 
con Jesucristo cuando el maestro salía de Jericó. Dice la palabra de Dios 
que este hombre se encontraba a una lado del camino mendigando como 
consecuencia de su incapacidad física, le era difícil desarrollarse como 
persona y ganarse la vida como cualquier otro, no podía pescar, usar 
el molino o sembrar como la mayoría de los hombres, por lo tanto 
mendigaba buscando un poco de caridad entre la gente que escuchaba 
pasar. Aunque la palabra de Dios no nos enseña la causa de sus ceguera, 
lo que sí sabemos que este hombre lamentaba terriblemente su situación…
Quizás en su corazón el anhelaba poder contemplar el mar, poder ver 
el color de la flores, quizás anhelaba ver a los niños correr, echarse a la 
mar y navegar mar adentro o poner su mano en el arado e ir sembrando, 
pero después el mismo volvía y bloqueaba su imaginación con una palabra 
"estás ciego imposible para ti", pero esa tarde querido hermano sucedió 
un encuentro inesperado, un encuentro que cambió completamente la 
vida de este hombre. Dice la palabra de Dios que este hombre escuchó 
que nuestro señor Jesucristo pasaba por aquel lugar…
La fama de nuestro Señor se había extendido en gran manera, seguro sus 
milagros y maravillas habían llegado a los oídos de este hombre. 
Pudiéramos decir que al igual que aquella mujer con flujo de sangre lo 
había intentado todo y muchos le habían engañado, quizás muchos le 
habían jurado sanarlo y no lo habían conseguido. Pero cuando escuchó 
que Jesús pasaba -sin pensarlo- elevó su voz en busca de ayuda exclamando, 
¡Jesús! ¡Hijo de David! ten misericordia de mí. Cuando hizo esto muchos 
de los que le rodeaban le reprendieron, le callaban, quizás diciendo 
"cállate para qué le hablas, para qué le molestas, para que le buscas"
 ¡pobre ciego!.
Este hombre tenía, querido hermano, dos opciones: conformarse con la 
vida que llevaba entre tinieblas y soledad, o buscar la ayuda de aquel 
que podía obrar un milagro en su vida y sin dudarlo nuevamente clamó 
a aquel que lo puede todo, ¡Jesús! ¡Hijo de David! ¡Ten misericordia de 
mí Jesús! ¡Ten misericordia de mí!
Dice la palabra de Dios que el maestro escuchó su voz y envió a sus 
discípulos a llamarle y ellos vinieron a él, le dijeron ¡levántate! ten 
confianza, te llama… Dice la palabra que rápido arrojó su capa y 
vino a Jesús y respondiendo dijo Jesús ¿qué quieres que te haga? y 
él le contestó "que recobre la vista". Bien querido hermano, joven, 
señorita, que hoy Dios me ha enviado con este mensaje hacia a ti 
con las mismas palabras que le fueron dichas a este hombre…
Hoy las repito a ti, ¡levántate! ten confianza, te llama y hablo a ti 
que por diversas circunstancia te encuentras a un lado del camino. 
A ti que quizás las situaciones que has enfrentado han menguado 
tu fe y tu visión espiritual se ha acortado. A ti que has dejado de 
orar, de ayunar, de leer la palabra como lo hacías antes. A ti que 
has frenado tu búsqueda para con Dios, a ti son las palabras que 
fueron dichas a este hombre, pero al igual que él tienes dos opciones: 
conformarte a la vida que estás viviendo, o romper el silencio y 
clamar a aquel que te puede ayudar. No hay nadie que pueda frenar lo 
que Dios puede hacer en tu vida…
Quizás las burlas, las quejas, las murmuraciones y las situaciones que 
enfrentaste en tu hogar. Quizás la enfermedad de un ser querido ha 
menguado tu fe, quizás caíste en pecado y has acudido a Dios a pedir 
perdón y Satanás continúa zarandeando tu mente, atormentándote y 
echándote en cara tu error. Hoy querido hermano tú puedes romper 
el silencio, decía el salmista "de lo alto vendrá mi socorro, de Jehová 
que hizo los cielo y la tierra", él puede sanarte nuestro señor Jesucristo 
aún sigue pasando por aquí, él quiere volverte la vista y que seas testigo 
de su poder y maravillas. Quizás muchos te han criticado por tu error, 
quizás te han echado en cara lo que hiciste, quizá te han condenado…
Hoy quiero decirte que aún la gracia y la misericordia de Dios no se 
han apartado de tu vida, él quiere levantarte. No quiere que sigas 
caminando a un lado del camino, él quiere darte una nueva visión 
fresca, que mires mas allá de lo que ahora ves y como está escrito: 
"cosas que ojo no ha visto, ni oído ha escuchado, ni han subido a 
corazón de hombre, las cosas que Dios ha preparado para los que le
 aman" (1 corintios 2-9). Dios quiere que te levantes, que pongas 
manos a la obra y tomes posición en tus ministerios, que acciones 
los dones y talentos que él ha puesto en ti. Pero ahora con una nueva 
visión él te llevará a realizar cosas irrealizables para alabanza de su 
nombre, ¡vamos! ¡atrévete en esta noche a romper el silencio! ¡Echa 
fuera todo lo que te estorba para venir a él, como aquel ciego arroja 
tu capa! ¡echa fuera el rencor!, ¡el dolor! ¡Ya basta de vivir del pasado,
 de los recuerdos que te atormentan y no te permiten caminar!.
¡Es tiempo de limpiar!, ¡renovar! ¡restaurar!... De sanar el corazón, 
de clausurar ese capítulo de tu vida que te llevó a estar a un lado del 
camino. Hoy puedes empezar de nuevo, hoy Dios te brinda una nueva 
oportunidad, es el tiempo de romper el silencio, este es, ¡tu tiempo! es 
el momento de decirle al diablo "estoy derribado pero no destruido". 
Los acontecimientos a nivel mundial son una clara alerta a la predicación 
del evangelio, estamos en una guerra constante contra las fuerzas del 
enemigo y en tiempos de guerras no puede haber soldados en las 
trincheras…
Muchos dice que esto de buscar a Dios es cosa de ancianos, pero esta 
mentira diabólica queda derribada cuando jóvenes como tú se levantan 
llenos del espíritu a predicar el evangelio. Es el tiempo y el momento de 
romper el silencio, y predicar libertad a los cautivos… ¡Que Dios te bendiga!...
Juan C...

 Temer a Dios es sentir temor por lo desconocido...
Creer en Dios es tener fe en que Él todo lo puede...
Amar a Dios es agradecerle por todo lo que nos entrega...Seguir a Dios es 
entregar todo nuestro amor, sin esperar nada a cambio
Ama al Señor con ternura y él cumplirá tus deseos más profundos...
 Hay momentos en la vida donde todo se apaga, menos la luz, el amor y 
los milagros  de Cristo, que permanecen para siempre...
Recuerda que las noches más oscuras, producen las estrellas más 
brillantes. De cada tribulación y problema saldrás y resplandecerás, 
gracias a la bondad de Dios.
 Que Dios te dé por cada tormenta un Arcoíris. Por cada lágrima 
una sonrisa... Por cada problema en tu vida una solución  y que 
encuentres una respuesta en cada oración...Y para tu hogar, tu 
familia y tu vida, una gran bendición de Dios.

jueves, 17 de octubre de 2019

EL MILAGRO QUE ENSEÑA A NO PERDER LA ESPERANZA...SI AUMENTAS TU FE EN DIOS.


Una historia de un milagro que te hará reflexionar y aumentar tu fe en Dios...
Dicen que Dios tarda, pero nunca falla. Yo he aprendido que Dios no tarda, ni falla. Sus planes son más grandes que nuestra imaginación y nuestro entendimiento, son perfectos. Es una tontería sentarnos con un reloj a esperar a que las cosas sucedan a nuestra conveniencia o según nuestra lógica. Todo sucederá cuando debe ser, cuando tiene que ser, según Sus tiempos.
Si algún día piensas que has perdido todo, no pierdas tu FE, porque entonces estarás perdiendo también lo que podrás recibir de Dios.
 No importa si parece que tu mundo está hecho pedazos, solo Dios puede restaurarlo y hacerlo mil veces mejor.
Fe, es ver luz en tu corazón, cuando tus ojos solo ven oscuridad.

La Fe, es la llave que recibimos en el altar de la oración, para abrir los templos de los cielos.
Buscar a Dios nos da paciencia para las dificultades, tolerancia para las diferencias y fortaleza para las pruebas.
Una historia de amor from Carmen María Pérez

Dios, bendice a la persona que lee este mensaje.
Guía su día, aclara sus dudas, llena de valor su espíritu y desborda abundancia en su vida.
Si pasa por momentos de turbación dale la luz.
Si sufre de pena, arráncasela.
Si le has dado la dicha y felicidad, ayúdale a compartirla.
Nadie sabe lo que nos espera el día de hoy. Solo deposita el tuyo en las manos de Dios, y ten fe, que será un gran día.
Cuando la enfermedad se ensaña en un ser querido de la familia y se aprieta el corazón por el dolor..

Es cuando la fe nos abre una puerta con el amor de Dios, y se producen los milagros de sanidad y paz para nuestra alma.
Si Dios te ha permitido pasar por momentos difíciles en la vida, no fue para debilitarte, sino para hacerte más fuerte.
No fue para castigarte ni para atormentarte, sino para prepararte.
Prepararte para que puedas ayudar a otros a pasar, por donde tú pasaste.
Que la  presencia de Dios esté siempre en tu vida y  que Dios te bendiga siempre..
El Amor de Dios puede cambiar la dirección del viento con palabras dulces y levantar un corazón moribundo solo con una caricia...
Amen.

sábado, 6 de abril de 2019

CUENTO Y PENSAMIENTOS SOBRE LAS CALUMNIAS Y EL AMOR DE DIOS...


Con el amor podemos alcanzar a Dios. El amor no falla, no comete errores, todos nuestros errores se deben a la falta de amor.
El amor más grande es el que se entrega a quienes  solo piensan en hacer daño... calumniando, juzgando e impidiendo que los demás sean felices... y es porque no saben amar, no sabe de amor, pero lo necesita más que nadie para cambiar de actitud para con los demás...

Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado. Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre sabio a quien le dijo:
Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?
Toma una bolsa llena de plumas de ave y suéltalas por donde vayas.
El hombre al cabo de un día las había soltado todas. Volvió donde el sabio y le dijo: Ya he terminado.
Esa es la parte más fácil. Ahora debes volver a llenar la bolsa con las mismas plumas que soltaste. Sal a la calle y búscalas.
El hombre se sintió muy triste, pues sabía que eso era imposible.
El sabio le dijo: Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho.
Sé humilde y reconoce el daño pidiendo perdón a tu amigo, y jamás vuelvas a repetirlo.

Esos que te engañan, son los que siempre te acusarán de engañarlos. Esos que te mienten, son los que te llamarán mentiroso. Esos que te calumnian son de  corazón venenoso que no tienen paz con nadie...Esos que son inseguros, son los que se esforzarán en hacerte sentir insignificante.
Presta atención como te trata la gente, pues es un reflejo de cómo son ellos realmente, no es un reflejo tuyo.
A veces es mejor quedarse callado y dejar que las personas se descubran con su propia lengua.
No te esfuerces por desenmascarar a nadie, tarde o temprano toda máscara cae por su propio peso.
La falsedad y la traición tarde o temprano se pagan, solo es cuestión de tiempo.  


 Cada mañana recibes un hermoso regalo, la vida, dale gracias al Señor.
La carretera de la vida no es fácil y está llena de peligros, pero tienes un motor llamado corazón que te impulsa, un seguro llamado Fe que te protege y un conductor llamado Dios, que te guía. Solo déjate llevar y sigue sus señales.
Cada corazón tiene un secreto. El mío es que Dios te conceda siempre lo mejor y que bendiga tu vida, para que todo lo que emprendas te salga bien.
Si Dios me preguntara que deseo, le pediría que cada gota de lluvia se convierta en una bendición para ti, que cada rayo de sol te abra los caminos, que cada estrella proteja tu dormir y que cada segundo de tu vida, te traiga muchas razones para vivir y ser feliz.  

martes, 6 de noviembre de 2018

PARA TUS MOMENTOS DE TRISTEZA Y AFLICCIÓN...DIALOGA CON DIOS A TRAVÉS DE LA ORACIÓN...


A veces la vida nos coloca en situaciones donde no podemos hacer absolutamente nada, solamente creer y tener fe. 
Señor ayúdame a mí a mi familia y mis amigos...Perdóname Dios mío, por las veces que me has visto triste, cuando tú me das todo para ser feliz. Protégenos y cuida de nosotros, como hasta ahora lo has hecho.  
 Señor, cuando este confundido guíame, cuando me sienta débil, fortaléceme y lléname con la luz del Espíritu Santo.
Señor, te entrego todo lo que soy y todo lo que tengo, solo ayúdame y guíame en mi vida.  

No importa el tamaño de la herida o el número de lágrimas, no hay corazón roto que Dios no pueda reparar. 
 Dios no te ama por ser bueno, ni te desprecia por ser malo. Simplemente ¡Te ama!.
Al orar hablamos con Dios y le comunicamos lo que sentimos.
Solo tenemos que contarle con la mayor sencillez lo que sentimos.  
No hay mejor refugio que el corazón de Dios, ni lugar más seguro que sus manos.
No existe historial por feo que sea, que Dios no pueda borrar, para Él, no hay comienzos nuevos imposibles. 


Señor, te pido que cada día de mi vida...Tú amor llene mi corazón, Tu Espíritu llene mi mente y Tu presencia llene mi vida
Gracias Señor, por las noches que convertiste en mañanas, los amigos que volviste familia y los sueños que hiciste realidad. Pero sobre todo gracias por cuidar de mí y de los míos cada día.
En los momentos más tristes, cuando te sientas solo y pienses que te han abandonado, mira hacia arriba y pídele a Dios. El nunca abandona...
Ante tu desgracia primero ora a Dios, después levántate y lucha con todas las fuerzas, porque ya no estarás solo.
 Sonríe por mucho que hayas sufrido, camina aunque hayas caído, ama aunque te hayan herido, porque a pesar de todo, Dios siempre está contigo.
Comienza tu día hoy como el Sol, que no le importa lo que paso en la noche.
Deseo que hoy recibas por cada lucha una victoria, por cada problema una solución, por cada desaliento fortaleza y por cada necesidad una bendición.

viernes, 8 de septiembre de 2017

EN DONDE MENOS TE IMAGINAS...DIOS SE HACE PRESENTE EN TU VIDA PARA ALIVIAR TU TRISTEZA Y DOLOR...


Me encontré con un sujeto camino a casa, estaba desaliñado sentado una banca de un parque, parecía llevar un par de meses en la calle y no comer en algunos días, ya había tomado aquella banca como cama y la fuente como regadera. Parecía no tener a nadie en el mundo, lucía como un alma desahuciada e inexistente o al menos invisible, como si nadie más lo pudiera ver, como si nadie pudiera darle un poco de comida y apiadarse de él.
Su cabello lucía como una plasta de pelo mojado, largo y enmarañado, sus ropas ya habían perdido su color original, ahora eran todas teñidas como si hubieran apagado una chimenea con ellas, sus zapatos convertidos en sandalias, dejaban al descubierto un par de pies desgastados, su barba parecía apoderarse de su rostro poco a poco. Tenía también una cobija descosida, con tantos agujeros que parecía un blanco en un campo de tiros después de un entrenamiento.
Mi auto seguía avanzando mientras lo veía por el parabrisas, despacio, lento, como si las llantas se opusieran a avanzar, llegué justo hasta donde estaba él, fue como si mis ojos no pudieran dejar de mirarlo, como si no quisieran dejar de mirarlo, fue entonces cuando su mirada cruzó con la mía atravesando hasta mi corazón.
El hermoso azul de sus ojos cansados se cruzó con el verde de los míos, su boca escaló delicadamente hasta una de sus mejillas y entre su muy poblada barba se dibujó una sonrisa amable. No sé a qué velocidad iba mi auto pero sé que no podía ir más lento, después de eso, confundido, volví la mirada al asfalto y conduje hasta mi casa, seguro de que ese fue el viaje más largo a casa que jamás hice.
No podía dejar de pensar en la sonrisa de aquel hombre que no parecía un hombre más, su mirada ya me había poseído para entonces, esos ojos que parecían no terminar, un hombre que no tenía nada y aun así era capaz de sostener una sonrisa, me invitaba a creer que lo único que necesita el ser humano para ser feliz es ser humano, y él parecía ser propietario de la más perfecta esencia de humanidad imposible de existir, pero aparente en su vivir.
Fue entonces que bajé del auto que había sido testigo de tan maravilloso encuentro, abrí la puerta con mesura y me encontré de nuevo en aquel parque, me encontré sin nada, me di cuenta de cuan vacía estaba mi casa, fría, ausente, carente de cualquier sentido de ser, me sentí entonces desprotegido, desnudo, vacío, como un niño recién nacido. Fui hasta mi cuarto sin poder sacar dicho suceso de mi mente, me sentí tan desahuciado como lucía aquel sujeto, entonces dormí perdido entre el significado de tan sublime momento.
A la mañana siguiente me di cuenta de la vida tan incolora que estaba a punto de seguir viviendo, no sabía cuándo había dejado de admirarme de tan majestuosa belleza del mundo, no sabía cuándo la luna se había convertido en un candil más, cuándo el sol se opacó por la luz mercurial, cuándo se le acabó el sabor al desayuno de cada día.
Cada pisada que daba era tan pesada, sin rumbo y mi ropa igual de gris que siempre, vistiendo un rostro que pretendía ser amable para los clientes, de mis carentes palabras, me había convertido en un hombre con desdén ante la vida, en alguien que de hecho no vivía, solo andaba cual si fuera el viento.
Y justo fue como si la búsqueda de la felicidad fuera como querer abrazar al viento, como algo imposible para mí, como un tren que ya había pasado y no volvería, el mundo me había comprado a un precio insignificante, me había despojado de todo rastro de dignidad de un día pude tener, siguiendo estúpidos protocolos y reglas de etiqueta que a nadie le agradan, pero tampoco nadie se atreve a cuestionar, siguiendo siempre el mismo camino sin rumbo.
Me di cuenta entonces de lo patética que era mi vida, así que ese día, iluminado por un destello de algo que un día hubo en mi corazón, decidí tomar otro camino, decidí no tomar el mismo camino al trabajo, decidí desconectarme del mundo virtual en donde nadie existe, apagué mi celular, tomé las llaves de mi auto pero en eso me di cuenta de que tenía un par de piernas que hace tiempo que no usaba y así fue entonces que comencé mi día, como si acabara de despertar después haber dormido muchos días.
Salí a la calle, a un mundo que a menudo pensaba en destruirme y lo hacía con descaro, pensaba en voz alta. Sabía bien a dónde me dirigía, fue como si alguien hubiera puesto en automático mi andar, tenía la esperanza sincera de encontrar a aquel hombre y preguntarle qué escondía tras ese rostro cansado pero alegre, escuchar las historias que tenían que contar aquellos zapatos que portaba, simplemente conocerle, saber cómo podía ser tan pobre y tan feliz.
Después del canto de algunas aves, de la dulzura de los árboles y las flores, después de caminar unas cuantas cuadras bajo un cielo parcialmente nublado, llegué entonces a aquel humilde recinto. El parque no era muy grande, era apenas una pequeña manzana en el árbol de una gran ciudad, lo recorrí todo y después de un par de vueltas me resigné a no encontrarlo, así que me senté en la banca que seguramente era testigo de sus noches, testigo de sus más íntimos sueños, pero que a fin de cuentas solo era una banca más.
Pasé unos minutos sentado meditando sobre mi vida, intentando comprender cómo había llegado hasta ahí, que era lo que realmente quería encontrar. Estaba a punto de regresar a casa e ir al trabajo a pedir disculpas al jefe por la tardanza, ya había pasado casi una hora para entonces, cuando de pronto apareció de nuevo aquel sujeto, llevaba un trozo de pan en la mano, parecía venir después de buscar desayuno.
Cuando menos lo pensé ya estaba solo a un metro o dos de mí, “hola amigo” eso fue lo primero que dijo, mientras con sus manos hacia un gesto ofreciéndome de su pan. Yo le regresé el saludo un tanto nervioso y rechacé con un agradecimiento su oferta de comida. Él se sentó a mi lado y siguió comiendo, comenzamos una charla casual, hablando sobre el clima y deportes.
Yo no era capaz de sostenerle la mirada, me inspiraba un respeto muy grande, y al mismo tiempo sentía ganas de abrazarle como un niño a su padre, le pregunté su nombre, y sonriendo pronunció “soy un tal Jesús”.
Me dijo que ya nos habíamos visto antes, yo asentí con la cabeza mientras me regresaba la pregunta, le pregunté también qué hacía, por qué vivía en la calle, me platicó que ya hace tiempo lo corrieron de su hogar, que simplemente no había espacio para él en su propia casa.
Me dijo que sin embargo era feliz, que estaba acostumbrado a los fracasos, que eso de fracasar era lo suyo decía mientras bromeaba, me contó que una vez había vivido con unos sujetos, sus mejores amigos, y que tenía que saldar unas deudas y ellos simplemente lo echaron, pero que le gustaba su hogar.
Incluso me contaba cómo era poder mudarse cada día, me contó sobre la libertad en la que vivía, cada noche antes de dormir se tapaba con una sábana de estrellas, me contaba con pasión la intriga de cada nuevo día, parecía emocionarse cada vez más conforme de su vida, me contaba que cada día era un reto encontrar algo de comida, y aún más difícil encontrar una persona diferente a la anterior, pero que le alegraba de vez en cuando encontrar a alguien interesante con quien platicar.
Con cada palabra que decía me convencía más de su estilo de vida, estaba a punto de pedirle un cuarto para dormir ese día en su casa. De pronto me invadió una gran oleada de hambre y supuse que también él tenía, entonces le invité a comer a mi casa, caminamos y yo le contaba sobre mi monótona vida para hacer más corto el camino. No entendía cómo podía inspirarme tanta confianza un sujeto de la calle y ahora que lo pienso, simplemente es una locura.
Llegamos a casa y le dije “siéntete como en casa”, y no comprendía por qué pero le dio un ataque de risa irónica acompañada de un “gracias”. Preparamos unos sandwich y comimos, no podíamos dejar de platicar, me contaba sobre su mejor amigo, un sujeto que le acompañó una vez en la que estuvieron a punto de matarlo, me contó que había estado en la cárcel varias veces, parecía imposible que un solo hombre pudiera haber vivido tantas cosas, pero aun así no podía dejar de escucharlo.
De pronto sus ojos se iluminaron de una manera muy especial cuando comenzó a hablarme sobre su madre, parecía estar a punto de llorar de la emoción, me platicó cómo todo lo que hasta entonces era lo había aprendido de ella, me contaba las más hermosas historias que pasaban juntos, sin duda ella era su mejor amiga.
Le invité a quedarse a ver un partido de béisbol y pronto nos alcanzó la noche, cenamos y le pedí que se quedara a dormir esa noche, la casa era muy grande para una sola persona, así que le pedí que me acompañara esa noche. Yo no podía dejar de escucharlo, era como si con cada palabra que decía algo se iluminara en mi corazón. Me sentí tan feliz como nunca, me había reído hasta llorar con sus historias.

A la mañana siguiente fui a saludarlo al sillón donde había dormido, ya estaba despierto, pero reflejaba demasiada seriedad, me acerqué a él sin siquiera poder saludarlo, atrapado en su seriedad puso su mano en mi hombro y me dijo “gracias por permitirme regresar, este es el hogar de donde me echaron, esta es la casa que yo construí, yo estuve en tus momentos más difíciles, cuando tus padres se divorciaron, cuando te quedaste solo o más bien cuando creías que estabas solo, cuando nadie más vio por ti, yo estaba cuidándote, me ocupé de que lo tuvieras todo, buenos amigos, familiares que te apoyaran, todo lo mejor. Estuve también en los momentos más alegres, a mí me contabas todo, tus sentimientos y angustias, pero hace tiempo me corriste, ya no tenías espacio para mí y decidiste hacerme a un lado. Me llamo Jesús, y siempre he estado contigo. Gracias por permitirme regresar a casa".

No importa si el mundo entero te deja solo, Dios nunca te va a abandonar.
Que Dios te haga tan fuerte que nadie pueda herirte, tan grande que todos quieran alcanzarte y tan humilde que todos quieran imitarte.
Un corazón vacío solamente puede ser llenado por Aquel que todo lo puede, por Aquel que murió por ti, por Aquel que te ama, JESÚS.
A veces las personas se aferran al pasado, solo porque desconocen que DIOS en el futuro les tiene preparado algo mejor.
Aprende cada lección de la vida, ama la vida y ámate a ti sin perder la fe y esperanzas! Ama a Dios.....Él, te ama.