MÚSICA DE ALABANZA Y ADORACIÓN

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domingo, 12 de septiembre de 2010

DESDE HOY

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1. Practicaré el no juzgar. Comenzaré mi día con esta declaración: "Hoy no juzgaré nada de lo que ocurra"; y a través del día me recordaré el no juzgar.
2. Haré un compromiso para mantener la riqueza circulando en mi vida al dar y recibir los regalos más preciados de la vida: los regalos de cuidados, afecto, aprecio y amor. Cada vez que me encuentre con alguien, le desearé silenciosamente felicidad, alegría y regocijo.
3. Le pediré a mi corazón que me guíe y me dejaré guiar por sus mensajes de bienestar y malestar. Si me siento cómodo con mi decisión, me entregaré a ella. Si mi decisión me produce malestar, me detendré a ver las consecuencias de mi acción con mi visión interna. Esta guía me permitirá tomar decisiones espontáneamente correctas para mí y para los que me rodean.

4. Hoy mi conciencia se mantendrá establecida en la no defensa. Renunciaré a la necesidad de defender mi punto de vista. No sentiré necesidad de convencer a otros de aceptar mi punto de vista. Me mantendré abierto a cualquier punto de vista y no me apegaré con rigidez a ninguno de ellos.
5. Me recordaré el practicar conciencia del momento presente en todas mis acciones. Me negaré a permitir obstáculos que consuman y disipen la calidad de mi atención en el momento presente. Aceptaré el presente como es, y manifestaré el futuro a través de mis más profundas y amadas intenciones y deseos.

6. Hoy me comprometeré a no tener apego. Me permitiré y permitiré a aquellos alrededor mío libertad de ser como son. No impondré con rigidez mi idea de cómo deben ser las cosas. No forzaré soluciones a los problemas, para no crear más problemas. Participaré en todo con total desapego.
7. Diario preguntaré: "¿Cómo puedo servir?" y "¿Cómo puedo ayudar?" La respuesta a estas preguntas me permitirá ayudar y servir a mi prójimo con amor.
Te das cuenta de que la vida es como el mar?

...Hay días que son azules y tranquilos,
con las aguas acogedoras, deliciosas.
...Otros días son nublados, con grandes tempestades,
aunque cuando parece que el océano te va a devorar
nace un nuevo día lleno de sol y calor.

...Navegamos en medio de este océano.
Somos lanchitas pequeñas, pero grandiosas.
Cada lancha tiene su timón.
...En ti esta tomar hoy mismo el timón de tu vida.
Sabes, por la gracia de Dios,
el rumbo que deseas seguir.


Sabes que para llegar a tu meta tendrás que atravesar
-como todos- grandes tormentas de todo tipo:
pasionales, depresivas, morales, económicas.

Sin embargo, tienes el timón en tus manos.
Como todo marinero, debes saber manejar el timón.

En el orden material,
cuando tenemos
un tremendo dolor de cabeza,
nos produce tristeza, depresión, etc.
Nuestro barquito empieza a ladearse
por un simple dolor.
Tomamos un medicamento y enderezamos el barco. 



Volvemos a sentir la salud normal
que nos lleva a equilibrados en lo físico.
Diariamente tenemos que ir gobernando el timón;
debemos tomar determinaciones, decisiones,
para enderezar nuestra vida.

En el orden moral,
nos topamos con amistades que nos arrastran a cosas
no convenientes de diferentes tipos:
conversaciones que dañan nuestra mente tranquila,
ideas negativas para nuestro vivir.
Hay que tomar el timón de nuestra nave
y no dejar que nos aparten del equilibrio moral y espiritual.



Tendrás que tomar decisiones.
Tómalas con la seguridad de que nada
te aparte de tu camino, de tu meta.

Cometemos errores y de ahí vienen
nuestras depresiones y nuestra agresividad.

Cuando encuentres en tu vida gente agresiva
y que solo ve lo negativo de los demás,
discúlpalas, perdónales de antemano.
Son personas que no han sabido llevar el timón de su vida.
Lo llevan ellos solos, sin guia, sin meta,
confiando solo en si mismos, en sus fuerzas.

Pero tú toma el timón de tu nave y entregalo a Dios
para que tengas la seguridad de que siempre llegaras
a puerto seguro.



De ti depende la felicidad, solo de ti
al hacer esa entrega total de tu vida a Dios,
al hacerle tu Salvador y tu Señor para que tengas vida eterna
y su Espiritu Santo te guie en todos los pasos de tu vida, que guie tu timon.
Entoces, vive intensamente el momento presente.
Concentra todo tu ser en lo que haces
y no temas al futuro.

El faro de Dios te cuida y te protege siempre!


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